Tener unos ojos sanos y bellos es la conclusión de una serie de elementos no sólo físicos sino mentales y espirituales.


Sabemos que la mirada de las personas dicta en gran parte la personalidad de esa persona y, si somos observadores y desarrollamos el arte de conocer a las personas a través de sus ojos, encontraremos que los llamados “espejos del alma” son en verdad una clara y exacta radiografía del interior del ser humano la cual, por medio de los rasgos y actitudes visuales que han adquirido y adoptado los ojos a través del tiempo, se puede concluir de forma muy exacta la historia mental y espiritual del individuo.

A los ojos se les llama “el espejo del alma” por considerarlos la puerta a través de la que manifestamos una parte profunda de nuestro ser interno, con ellos realizamos y compartimos infinidad de actividades (observar, leer, mirar) y emociones (ira, tristeza, miedo).

Para la filosofía china la vista está relacionada con el hígado, órgano vital donde se encuentra la energía del enojo y la bondad. Una lectura de las líneas y marcas de los ojos permite al médico naturopata, mediante sus conocimientos en iridología, saber qué nos pasa en el cuerpo físico o en los órganos internos.

Los ojos se hallan situados en la división ternaria de la cara, en la región ideal de la zona afectiva; por ello podemos deducir que son importantes las indicaciones que nos dan sobre el valor de estas cualidades.

Los ojos que están situados normalmente deben presentar entre sí una separación de 31 milímetros.

Ojos de separación superior a lo normal, indica aptitud para reconocer sin esfuerzo las fisonomías, así como para estudiar las cosas concretas; optimismo debido a la satisfacción de representarse con facilidad al mundo exterior, teniendo la sensación de dominarlo.

Ojos de separación inferior a lo normal, esta posición de los ojos indica pesimismo, tristeza e inestabilidad.

Los ojos saltones, por ejemplo, denotan un carácter de profunda tensión o miedo. Unos ojos así hablan de una persona que ha estado en constante tensión, alerta, cuidándose de ser lastimada o agredida. Las personas con los ojos saltones por lo general tienen mucha actividad mental, son fervientes intelectuales, y por lo tanto sufren a menudo de las consecuencias del agotamiento mental como lo son el insomnio, la propensión a infecciones, ansiedad, nerviosismo y desconfianza.

Los ojos con muchas arrugas alrededor (patas de gallo) denotan un carácter más bien disconforme con la vida. Fruncir el entrecejo no es provocado precisamente por pensamientos agradables y convenientes. Tú observa los gestos de tus ojos cuando discutes o cuando no estás contenta o satisfecha con algo. Evitar las arrugas de los ojos podría ser muy fácil si se hace consciencia de cómo la cara se tensa muy a menudo por diversas situaciones que son ocasionadas por un carácter un tanto inflexible que tiende a tener actitudes más de víctima que creativas.

Ojos de mirada evasiva: siendo que el contacto ocular es una de las formas de contacto más íntimas entre dos seres humanos (más que la verbal) se considera un contacto muy profundo e íntimo. La timidez, la desconfianza y la culpa son los motivos por lo que uno no establece un contacto visual directo y seguro con quien se relaciona; quien siente que no es suficientemente bueno o se rechaza constantemente, evitará establecer un contacto visual. Esta actitud sucede cuando uno no profundiza en lo que siente y piensa, por lo que no siente seguridad de relacionarse.

Ojos de expresión distante y vacía: los ojos inexpresivos denotan un carácter realmente desconectado de lo que siente. Exagerando un poco, si observamos las miradas de la gente que padece algún tipo de locura, veremos una mirada realmente desconectada del mundo. La incapacidad de relacionarse con las emociones y sensaciones de la vida real conduce a este tipo de mirada.

Ojos de párpados caídos: basta con establecer contacto con este tipo de ojos para que sintamos una súplica de amor y apoyo. Uno puede enmascarar su necesidad o dependencia afectiva tras una independencia, pero los ojos “no mentirán”.

Mirada dominante y tensa: este tipo de mirada pertenece a aquellas personas con una necesidad de dominar y controlar todo. Estas actitudes denotan un carácter, en el fondo, frustrado en el nivel sentimental. Es por eso que ha este tipo de personas no les interesa lo que sucede a su alrededor ni lo que sienten las personas con las que se relacionan; ven las cosas de un modo muy racional, eliminando el sentimiento, y la dureza con que miran es su defensa para no establecer un contacto sentimental por ser este su punto débil.

Mirada confusa: este tipo de mirada esta condimentada con un sentimiento de sufrimiento y dolor. Las personas con una mirada así se sienten de alguna forma atrapadas en algún dolor o en alguna problemática sentimental profunda.

Ojos opacos, sin brillo, sin vida: la falta de satisfacción y realización personal son parte del carácter de unos ojos que expresan un estado profundo de soledad e infelicidad. La resignación por aceptar la vida de una forma que no satisface, es uno de os rasgos de carácter de una mirada así.

Ojos tensos, con venitas rojas evidentes: un profundo dolor emocional que puede llevar a actitudes de exagerada tensión, insomnio, ansiedad, soledad, etcétera, provocan dicha expresión ocular. El hígado esta muy estrechamente relacionado con los ojos; cuando este falla, los ojos lo delatan de inmediato. Cuando hay tensión y dolor emocional, hay exagerada producción de bilis.

Ojos húmedos, flexibles, limpios: estos ojos reflejan no sólo una adecuada alimentación y los buenos hábitos de la persona como lo son el tener un buen descanso, respirar adecuadamente y practicar su creatividad, sino que la clave de unos ojos así es consecuencia de una mente serena y curiosa, de un carácter que observa la vida de una forma consciente, profunda y creativa.

Además de comunicarnos con los ojos aprehendemos la realidad. Varios de los problemas que padecemos en esta parte de nuestro “yo soy” están relacionados a la forma o las maneras como nos relacionamos con la vida. Cerrar los ojos nos permite ignorar lo que sucede alrededor o entrar en contacto más fácilmente con nuestro ser interno. Un ejemplo son varias de las enfermedades que padecemos.

Un Saludo.


GELY PANTIGA
Terapeuta transpersonal
Especialista en remedios florales
http://www.institutoiris.com/

Publicado por Instituto de medicinas alternativas Iris on viernes, 12 de febrero de 2010

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