El fundador de la Osteopatía Craneosacral, el Dr. Sutherland, descubrió mediante un caso real que las suturas del cráneo se mueven. Mientras paseaba por la orilla de un lago, descubrió a un hombre ahogado.

Sus señales vitales respiratorias, al igual que su ritmo cardíaco se habían detenido.
Sin embargo, cuando Sutherland puso las manos en su cabeza, sintió que todavía estaba presente la Respiración Primaria.
Entonces aplicó una técnica para fomentar el reinicio del Impulso Respiratorio Primario, y en un breve lapso de tiempo, el corazón de este hombre y su respiración comenzaron de nuevo a funcionar.
El hombre salvo su vida y Sutherland continuó trabajando en el desarrollo de esta terapia hasta llegar a la técnica de Liberación Somato-Emocional, donde se integran cuerpo-mente y alma.
Este sistema situado entre los huesos del cráneo y el cerebro, y que continúa dentro de la columna vertebral hasta el sacro, al que se le denomina cráneo-sacral o sacro-craneal.
Es un sistema hidráulico cerrado, con su propio ritmo fisiológico, y donde por el interior de estas estructuras fluye el líquido cefalorraquídeo que baña, limitado externamente por la meninge duramadre (cobertura de protección), la médula y el cerebro. Esta fluctuación del líquido a través de su recorrido tiene un ritmo de subida y bajada que se le denomina movimiento respiratorio primario (mrp), ya que fue anterior al movimiento respiratorio pulmonar, que no comienza hasta que nacemos, y se puede percibir como una fluctuación en forma de marea, creada por la potencia del Aliento de Vida. Es decir, además del ritmo cardíaco y respiratorio, tu cuerpo dispone de otro ritmo vital que suele pasar desapercibido, es el movimiento respiratorio primario. Que es precisamente del que se encarga la osteopatia sacrocraneal.

El ritmo sacrocraneal sigue una frecuencia de 6 a 12 veces por minuto y es totalmente independiente del ritmo cardiaco y del ritmo respiratorio, causadas por la rítmica producción y reabsorción del líquido cefalorraquídeo.
El Líquido Cefalorraquídeo baña todo el sistema nervioso desde el cráneo hasta el sacro-coxis. La única forma de localizarlo es a través de la palpación manual. El ritmo del sistema cráneo-sacral se puede sentir tan claramente como los ritmos cardio-vascular y respiratorio. Y es importantísmo porque de él parten todos los sentidos, las emociones y también las funciones motoras de todo el organismo.

El terapeuta especializado llega a desarrollar una gran habilidad en la escucha y en la diferenciación entre los diferentes patrones de movimiento y las distintas pulsaciones del sistema humano. Ello requiere un claro conocimiento y entendimiento de anatomía y fisiología, y una profunda apreciación de las dinámicas sutiles de movimiento de todos los tejidos y órganos del cuerpo humano.

La terapia sacro-craneal consiste en el tratamiento de los tejidos y huesos del cráneo basado en la osteopatía craneal. Sus aplicaciones van desde la demencia senil, al estrés, el insomnio o el vértigo. Además de sus virtudes como terapia profunda del dolor y la enfermedad produce un espectacular efecto sobre las arrugas y los músculos de la cara que aparece más relajada como fruto de la relajación interior que se produce. Se realiza mediante un tacto suave directamente sobre la cabeza y los huesos del cráneo.

La Terapia Sacro-craneal es una técnica manual muy sutil que te ayudará a detectar cualquier desequilibrio físico o mental. Se basa en el tacto energético suave con el único objetivo de equilibrar el sistema sacrocraneal.
La intención del profesional no será nunca la de «reparar» algo, sino la de estimular nuevos niveles de orden y equilibrio en la mente y el cuerpo. El cuerpo humano tiene la facultad de recuperar el equilibrio por sí mismo: esto se llama homeostasis. Por lo que el profesional entiende que los síntomas y disfunciones son avisos del cuerpo para observar más allá.
Está indicada en casos en los que es necesario aliviar cualquier proceso doloroso, como cefaleas, migrañas, molestias cervicales, lumbago, etc. Ayuda a liberar traumas infantiles y se puede aplicar desde niños hasta personas mayores ya que las manos del terapeuta trabajan con los patrones de movimiento inteligente de cada persona.

La Terapia Cráneo-sacral puede ayudar en el tratamiento de muchas enfermedades, ya que pone énfasis en conseguir el restablecimiento de la salud, eliminando los impedimentos que obstaculizan el bienestar. Los efectos de esta técnica son normalmente muy profundos y duraderos.

Al trabajar desde un nivel muy profundo, esta técnica está indicada en un amplio espectro de dolencias. Las más frecuentes son:

Problemas músculo-esqueléticos y de la estructura corporal: cifosis, lordosis, escoliosis, lumbalgias, ciáticas, hernias, dolores y tensiones musculares.

Problemas orgánicos de tipo respiratorio y digestivo.

Alteraciones nerviosas: insomnio, hiperactividad, tics, agotamiento, parálisis facial, acúfenos, pinzamientos espinales y otros tipos de neuralgias.

Cefaleas con migraña o tensionales.

Pérdida de visión.

Alteraciones inmunológicas alérgicas y endocrinas: asma bronquial, rinitis alérgica, sinusitis.

Estreñimiento.

Estados depresivos y ansiedad.

En niños se muestra especialmente eficaz en casos como:

Niños nacidos con parto difícil o mediante cesárea.

Niños con inquietud y/o llanto nocturno.

Problemas de vista y oído.

Pérdida del apetito.

Problemas de dentición.

Estreñimiento y/o problemas gástricos.

Falta de concentración y/o hiperactividad.

Dificultades posturales.

Escoliosis, cifosis.

Problemas en el desarrollo.

LUIS MIGUEL GARCIA CUERVO
Osteopata estructural
Osteopata visceral
Osteopata sacrocraneal
Especialista en masajes
http://www.institutoiris.com/

Publicado por Instituto de medicinas alternativas Iris on martes, 16 de febrero de 2010

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