El amor sano existe, amar sin perderse en el otro, sin perder el respeto hacia uno mismo y de la pareja, amar sin temer, amar sin sufrir, todo ello es posible.
La dependencia afectiva es la incapacidad de vivir la propia vida, es un acto de anulación psicológica en la medida que el amor propio, el autorrespeto y la propia esencia son regalados a otra persona con la creencia de que ésta es más importante y valiosa que una misma. Hay una rendición ante el otro orientada por el miedo a la pérdida, a la soledad y al abandono.
La dependencia al afecto tiene las características de cualquier otra dependencia, igual que la adicción a una sustancia, solo que en este caso la dependencia es “únicamente” psicológica, y es igual a la necesidad de “tener a alguien” para siempre.
En una relación dependiente el malestar es una de las señales importantes, sea cual sea la razón para no sentirse bien es una condición que no solo se va aceptando sino que poco a poco se va tolerando más, sin darse cuenta las personas llegan incluso a rebasar sus propios limites en relación a la intranquilidad emocional.
Se hace sumamente necesario tener la seguridad que la pareja nunca se ira de nuestro lado, por lo que se esta dispuesto a hacer cualquier cosa para evitarlo, las ausencias de la pareja se viven como “abandono” y se entra en un circulo de sufrimiento, cuando la pareja no esta es como si faltara la droga.
El sufrimiento constante por la sensación de perdida de la pareja, con razón o no, hacen que en algún momento se tenga el deseo de terminar de una vez por todas con esa relación con la fantasía de que así cesara el sufrimiento.
La falta de la pareja provoca que la persona contacte con su sensación de abandono, sensación que no puede tolerar por lo que se recurre nuevamente sin darse cuenta a la misma situación , con la misma persona o con otra pareja distinta.
Casi imperceptiblemente van alterándose otras áreas de la vida, el desequilibrio emocional en el que se cae en una dependencia afectiva, llega a desajustar el desarrollo social, laboral, familiar, etc.
A pesar de estar conciente de las consecuencias que se viven por la dependencia no se puede dar fin a la relación.
La persona dependiente no se siente preparada para admitir la perdida puesto que vive la relación como su fuente de seguridad, lo que fortalece la incapacidad de renunciar a ella.
El esquema principal es el sentirse incapaz de hacerse cargo de sí mismo, se busca entonces alguien que se haga responsable de la persona, la motivación es obtener seguridad y protección para enfrentar una realidad que se percibe amenazante, la experiencia y el sufrimiento enseñaran que esto es una fantasía, pues nadie puede hacerse cargo de nuestras necesidades, excepto nosotros mismos.
Darse cuenta de que se es dependiente emocional es el primer paso para la sanar emocionalmente, asumir que se tiene un problema y que no es la pareja la responsable de el malestar interno, es ya un avance considerable, es decir:
• Tomar conciencia.
• Hacerse cargo de sí misma. el desapego emocional, el reconocimiento de la propia valía, de lo que se es, de lo que se tiene y también de las carencias ayudara al disfrute de la propia soledad.
• Estar sola contigo. Tener la voluntad de soltar la dependencia es una de las más fuertes dificultades, esto se ira haciendo posible en la medida que el “yo” se fortalece, el temor al abandono va desvaneciéndose, poco a poco deja de ser un temor irracional y se empieza a ver con objetividad que la independencia es posible,
• Perder el miedo. Poner la energía vital en la propia persona ayuda al desarrollo de la autonomía, cuando se deja de mirar hacia fuera y se pone toda la atención en sí mismo, el resultado invariablemente será adueñarse de la propia vida,
• Autonomía y Autorrealización. Finalmente se habrá logrado tener un sentido de vida propio, lo cual permitirá eliminar la necesidad de protección y disminuir la vulnerabilidad al daño, al sufrimiento o a la perdida,
El amor esta hecho a la medida del que ama, amamos a partir de lo que somos, una vez que logramos tener un propio sentido de vida, no será necesario recurrir a nadie más, cuando eres “tu”, la pareja podrá convertirse en un bello acompañamiento.
GELY PANTIGA
TERAPEUTA TRANSPERSONAL
ESPECIALISTA EN REMEDIOS FLORALES
CURSO DE PSICOLOGIA TRANSPERSONAL
http://www.institutoiris.com/
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lunes, 22 de febrero de 2010
martes, 16 de febrero de 2010
Ingredientes para un amor verdadero
Quizás te preguntes los ingredientes de una relación ideal y estés confundido entre el grado de atracción física y las cualidades de la persona.
En realidad los cuatro pilares de una relación perfecta son: amor, sexo, romanticismo y admiración.
El amor
Es conocer a tu pareja. Saber porqué actúa como actúa y quererla como es. Sin querer cambiarla. Es aprender a tenerle cariño a su vida.
El amor es la parte más espiritual en una relacion de pareja.
El sexo
Pero cuando no existe sexo satisfactorio o atracción sexual, llega el aburrimiento y la falta de emoción. Y se origina la ruptura amorosa.
Un buen indicador es la atracción física que sientes por tu pareja. Lo que disfrutes besarla y acariciarla. He escuchado amigas que me dicen “No me gusta mi novio, pero me cae bien”. Es el caso típico, en que hay un poco de amor, pero no existe la emoción de las caricias y los besos.
Esa relación está destinada a fracasar tarde o temprano, por la necesidad de sentir la emoción del sexo. Esa vocecita va a gritar molesta por esa necesidad, hasta que acabe por incomodarte y gritarte. Vas a tener que dejar a tu pareja si no te emociona sexualmente.
Sin la emoción del sexo, ninguna pareja puede sentirse plena. Pero puede sobrevivir. El ingrediente más importante en una relación de pareja es el amor.
Una relación que se basa solo en la emoción del sexo, está destinada a fracasar también. Tener intimidad sin amor, lleva a sentirse vacío. Es como una droga de efectos embriagantes al momento del acto o las caricias. Pero después, el efecto secundario es de vacío. Tu vocecita interior va a seguir diciéndote “basta, necesito algo emocional” hasta gritarte y que no tengas más remedio que escucharla. Vas a tener que dejar a tu pareja para sentir la emoción del amor.
El tercer ingrediente es el romanticismo
Si eres afortunado, y el dúo amor y sexo, llenan tu vida, estás a un paso de tener una relación ideal.
¿Qué significa romanticismo para un hombre y para una mujer? Para las chicas, que un hombre le lleve rosas, se acuerde de los aniversarios, le abra la puerta del coche, le arrime la silla cuando se vaya a sentar. Le sirva la bebida cuando están a la mesa. Que le diga lo atractiva que se ve.
Si eres hombre, aplica estos detalles con las mujeres. Te sorprenderás.
También les encanta que las lleves de compras. Puedo ver las caras de felicidad de las mujeres al escribir esto. También los pucheros de desagrado de los hombres. Lo se. Pero las chicas me han confesado que no hay nada que les suba más los ánimos que llevarlas de compras.
¿Qué considera romántico un hombre? Que lo admires. Que lo elogies. Que lo apoyes en sus sueños. En el fondo, los hombres hacen cosas movidos por el deseo de agradarle a una mujer. Si compran un coche, piensan en la admiración que despertaran en las chicas. Si obtienen un ascenso en el trabajo, piensan en lo que nos dirá su pareja.
Por eso mujer, lo más anti-romántico que puedes hacer por un hombre, es decirle que es un fracasado. Que no gana lo suficiente. Que tiene que “echarle ganas”. Que lo critiques y señales sus defectos “por su bien”. No importa que lo hagas porque te consideres sincera, o para que mejore. Ninguna crítica jamás ha servido para mejorar a ningún hombre. Pero sí para hacerlo sentir menos y destruir su deseo de triunfar. Así de simple. ¿O acaso ha mejorado con tus críticas? Piensalo.
Por eso una mujer tiene el poder de elevar a un hombre o llevarlo al fracaso. Si elogias las pocas cosas positivas que veas en él, se va a sentir grande y va a mejorar automáticamente sus aspectos débiles.
Hay mujeres que compiten con un hombre. Tratan de demostrarle que hacen mejor las cosas que ellos.
Un hombre que se siente acribillado por críticas o una mujer competidora, tenderá a sentirse menos y dejará a su pareja por alguien que sí lo impulse.
Buscará amantes si ya es casado. O se abandonará así mismo, convencido que es un fracasado y así actuará el resto de su vida.
La mayoría de las discusiones en la pareja se deben a la falta de comprensión del romanticismo. Si una mujer entiende que destruye a un hombre si lo critica o presiona por que no gana suficiente dinero, dejara de hacerlo. Lo motivara y verá con él que cosas pueden hacer juntos para obtener dinero. Si el hombre comprende la necesidad de su pareja de sentirse una dama, con detalles como unas flores rojas y arrimarle la silla, de decirle lo guapa que está, lo hará.
Cuando comprendas lo importante del romanticismo, la mayoría de tus discusiones de pareja desaparecerán.
El romanticismo por si solo, sin amor y sexo, no puede lograr mucho. Es el caso de las mujeres que tienen un pretendiente que es muy atento con ellas, aunque no les llama la atención. Se preguntan si será bueno darle una oportunidad. Pero cuando lo aceptan, se dan cuenta que no les gusta ni a patadas (atracción sexual) y que no sienten cariño hacia su vida y no lo aceptan como es (amor).
A este hombre, lo dejan más que rápido.
El siguiente ingrediente es la admiración.
La antesala del amor es la admiración. Admirar es maravillarse por la existencia del otro. Cuando un hombre admira a una mujer y ella a su vez lo admira a él, entonces aparece el amor.Nos miramos a los ojos y nos damos cuenta que debajo de nuestra piel hay un alma latente. El otro hace latir nuestro corazón. Y eso nos produce admiración.
Por el contrario, cuando nos somos indiferentes, cuando no nos percibimos, eso es señal de que la admiración tal vez ha desaparecido y nos estamos dejando de lado. Si ya no nos necesitamos es porque hemos dejado de admirarnos. Y el amor se ha convertido en una rutina. Para que esto no ocurra debemos hablar, comunicar lo que pensamos, lo que sentimos, lo que agita las aguas de nuestras almas. Cuando dos personas se aman van a luchar por no perder la admiración mutua. Van a tratar de buscar la novedad en el otro, van a pensar en que pueden mejorarse mutuamente, van a hacer cosas juntos, van a andar nuevos senderos juntos.
Una relación perfecta es como una mesa con cuatro patas: amor, sexo, romanticismo y admiración.
No hay nada más hermoso que reúnas estos cuatro ingredientes en una relación de pareja. Es lo más hermoso que puedes sentir. La energía y la emoción que dan a tu vida no tienen comparación con ningún otro placer.
La mesa puede mantenerse de pie tambaleante con tres patas: la del amor, la del romanticismo y la de la admiración. Pero en ningún caso con una sola pata la del sexo, si no hay amor, ni romanticismo, ni admiración.
Y tu relación ¿Cuántas patas tiene?
Espero que la comprensión de estos ingredientes te ayude a ser más feliz en tu relación de pareja o en la busqueda de la misma.
GELY PANTIGA
Terapeuta transpersonal
Especialista en remedios florales
http://www.institutoiris.com/
CURSO DE TERAPIA TRANSPERSONAL
En realidad los cuatro pilares de una relación perfecta son: amor, sexo, romanticismo y admiración.
El amor
Es conocer a tu pareja. Saber porqué actúa como actúa y quererla como es. Sin querer cambiarla. Es aprender a tenerle cariño a su vida.
El amor es la parte más espiritual en una relacion de pareja.
El sexo
Pero cuando no existe sexo satisfactorio o atracción sexual, llega el aburrimiento y la falta de emoción. Y se origina la ruptura amorosa.
Un buen indicador es la atracción física que sientes por tu pareja. Lo que disfrutes besarla y acariciarla. He escuchado amigas que me dicen “No me gusta mi novio, pero me cae bien”. Es el caso típico, en que hay un poco de amor, pero no existe la emoción de las caricias y los besos.
Esa relación está destinada a fracasar tarde o temprano, por la necesidad de sentir la emoción del sexo. Esa vocecita va a gritar molesta por esa necesidad, hasta que acabe por incomodarte y gritarte. Vas a tener que dejar a tu pareja si no te emociona sexualmente.
Sin la emoción del sexo, ninguna pareja puede sentirse plena. Pero puede sobrevivir. El ingrediente más importante en una relación de pareja es el amor.
Una relación que se basa solo en la emoción del sexo, está destinada a fracasar también. Tener intimidad sin amor, lleva a sentirse vacío. Es como una droga de efectos embriagantes al momento del acto o las caricias. Pero después, el efecto secundario es de vacío. Tu vocecita interior va a seguir diciéndote “basta, necesito algo emocional” hasta gritarte y que no tengas más remedio que escucharla. Vas a tener que dejar a tu pareja para sentir la emoción del amor.
El tercer ingrediente es el romanticismo
Si eres afortunado, y el dúo amor y sexo, llenan tu vida, estás a un paso de tener una relación ideal.
¿Qué significa romanticismo para un hombre y para una mujer? Para las chicas, que un hombre le lleve rosas, se acuerde de los aniversarios, le abra la puerta del coche, le arrime la silla cuando se vaya a sentar. Le sirva la bebida cuando están a la mesa. Que le diga lo atractiva que se ve.
Si eres hombre, aplica estos detalles con las mujeres. Te sorprenderás.
También les encanta que las lleves de compras. Puedo ver las caras de felicidad de las mujeres al escribir esto. También los pucheros de desagrado de los hombres. Lo se. Pero las chicas me han confesado que no hay nada que les suba más los ánimos que llevarlas de compras.
¿Qué considera romántico un hombre? Que lo admires. Que lo elogies. Que lo apoyes en sus sueños. En el fondo, los hombres hacen cosas movidos por el deseo de agradarle a una mujer. Si compran un coche, piensan en la admiración que despertaran en las chicas. Si obtienen un ascenso en el trabajo, piensan en lo que nos dirá su pareja.
Por eso mujer, lo más anti-romántico que puedes hacer por un hombre, es decirle que es un fracasado. Que no gana lo suficiente. Que tiene que “echarle ganas”. Que lo critiques y señales sus defectos “por su bien”. No importa que lo hagas porque te consideres sincera, o para que mejore. Ninguna crítica jamás ha servido para mejorar a ningún hombre. Pero sí para hacerlo sentir menos y destruir su deseo de triunfar. Así de simple. ¿O acaso ha mejorado con tus críticas? Piensalo.
Por eso una mujer tiene el poder de elevar a un hombre o llevarlo al fracaso. Si elogias las pocas cosas positivas que veas en él, se va a sentir grande y va a mejorar automáticamente sus aspectos débiles.
Hay mujeres que compiten con un hombre. Tratan de demostrarle que hacen mejor las cosas que ellos.
Un hombre que se siente acribillado por críticas o una mujer competidora, tenderá a sentirse menos y dejará a su pareja por alguien que sí lo impulse.
Buscará amantes si ya es casado. O se abandonará así mismo, convencido que es un fracasado y así actuará el resto de su vida.
La mayoría de las discusiones en la pareja se deben a la falta de comprensión del romanticismo. Si una mujer entiende que destruye a un hombre si lo critica o presiona por que no gana suficiente dinero, dejara de hacerlo. Lo motivara y verá con él que cosas pueden hacer juntos para obtener dinero. Si el hombre comprende la necesidad de su pareja de sentirse una dama, con detalles como unas flores rojas y arrimarle la silla, de decirle lo guapa que está, lo hará.
Cuando comprendas lo importante del romanticismo, la mayoría de tus discusiones de pareja desaparecerán.
El romanticismo por si solo, sin amor y sexo, no puede lograr mucho. Es el caso de las mujeres que tienen un pretendiente que es muy atento con ellas, aunque no les llama la atención. Se preguntan si será bueno darle una oportunidad. Pero cuando lo aceptan, se dan cuenta que no les gusta ni a patadas (atracción sexual) y que no sienten cariño hacia su vida y no lo aceptan como es (amor).
A este hombre, lo dejan más que rápido.
El siguiente ingrediente es la admiración.
La antesala del amor es la admiración. Admirar es maravillarse por la existencia del otro. Cuando un hombre admira a una mujer y ella a su vez lo admira a él, entonces aparece el amor.Nos miramos a los ojos y nos damos cuenta que debajo de nuestra piel hay un alma latente. El otro hace latir nuestro corazón. Y eso nos produce admiración.
Por el contrario, cuando nos somos indiferentes, cuando no nos percibimos, eso es señal de que la admiración tal vez ha desaparecido y nos estamos dejando de lado. Si ya no nos necesitamos es porque hemos dejado de admirarnos. Y el amor se ha convertido en una rutina. Para que esto no ocurra debemos hablar, comunicar lo que pensamos, lo que sentimos, lo que agita las aguas de nuestras almas. Cuando dos personas se aman van a luchar por no perder la admiración mutua. Van a tratar de buscar la novedad en el otro, van a pensar en que pueden mejorarse mutuamente, van a hacer cosas juntos, van a andar nuevos senderos juntos.
Una relación perfecta es como una mesa con cuatro patas: amor, sexo, romanticismo y admiración.
No hay nada más hermoso que reúnas estos cuatro ingredientes en una relación de pareja. Es lo más hermoso que puedes sentir. La energía y la emoción que dan a tu vida no tienen comparación con ningún otro placer.
La mesa puede mantenerse de pie tambaleante con tres patas: la del amor, la del romanticismo y la de la admiración. Pero en ningún caso con una sola pata la del sexo, si no hay amor, ni romanticismo, ni admiración.
Y tu relación ¿Cuántas patas tiene?
Espero que la comprensión de estos ingredientes te ayude a ser más feliz en tu relación de pareja o en la busqueda de la misma.
GELY PANTIGA
Terapeuta transpersonal
Especialista en remedios florales
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CURSO DE TERAPIA TRANSPERSONAL
domingo, 14 de febrero de 2010
¿Que fue lo que te hizo enamorarte?
"Ser amado profundamente por alguien te da fuerza. Mientras que amar a alguien profundamente le da coraje ". (proverbio chino).
Más allá de las dificultades y dolores que surgen en la convivencia y la interacción con el medio externo, el construir pareja implica el conectarse con otro ser en lo más profundo de cada uno. Es aprender a mirarse a los ojos y perderse en el otro, es sentirse unidos en la forma de mirar los procesos de cada uno y acompañarse, entenderse y aceptarse con lo distinto y lo parecido, con las virtudes y los defectos.
A veces el sólo hecho de abrirse a sentir al otro y dejarse llevar por su ritmo cardiaco, su manera de respirar, es en este espacio de sabiduría interior donde está la respuesta, por que la relación surgió desde una emoción y sentimientos internos. Lo demás se fue construyendo con el compartir y la convivencia.
Cuando la relación comienza a ser rutina y las actividades propias de la convivencia y vida en común hacen difíciles los tiempos para conversar, se pierde esa sensación de conexión mutua y se viven los espacios del otro como un abandono y negación que crece con el tiempo. Eso más la rabia sin expresar o el resentimiento resultante de toda esta conjunción es precisamente lo que comienza a trizar una vida satisfactoria en pareja. Para evitar que esto suceda es fundamental comunicar las emociones, necesidades y vivencias aunque sea por teléfono.
La comunicación de lo que le pasa a cada uno en cuanto a sentimientos y sucesos de la vida es lo que permite la conexión ente ambos en sus espacios personales. En la medida en que existan espacios para compartirse vivencias y emociones no se sentirán amenazantes los espacios individuales de cada uno.
El comunicar las emociones haciéndose responsables de cada una de ellas es importante ya que así el otro entiende que se trata de expresar lo que siente y no de culparlo a él o ella de lo que le pasa. Por ejemplo: “a mí no me gusta que dejes tus cosas ahí” es distinto que decirle “Eres un(a) desordenado(a) siempre dejas tus cosas tiradas” con tono de enojo y molestia. En el segundo caso se está descalificando a la pareja y el o la que habla no se hace parte en su opción de haberse enojado, este es un tema muy relevante que abordaremos con detalle en otra edición de la revista y que vale la pena explorar con detención.
Otro de los aspectos a considerar en el tema de la comunicación en la pareja es la relación con la manera en que la pareja conoce el mundo. Todo ser humano tenemos un canal predominante de ver o captar el mundo que nos rodea y es importante saber los canales predominantes que tiene cada uno de los integrantes de la pareja, para poder entenderla.
Los seres humanos podemos ser clasificados en tres tipos de sujetos:
Auditivos: que aprenden el mundo a través de lo que oyen.
Visual: que aprenden el mundo a través de la visión y
Cinestésicos: que aprehenden el mundo a través de las experiencias sensoperceptivas y táctiles.
Esto nos permite entender que muchas veces los integrantes de la pareja no tienen una misma manera de ver inmediatamente el mundo que les rodea y ello afecta enormemente la comunicación. Cuando uno de los dos es auditivo y registra cada palabra y expresión verbal que recibe y el interlocutor es por ejemplo visual pueden generarse grandes sensaciones de vacío e incomunicación por que los visuales hablan muy fuerte para un auditivo y no fijan la vista en la mirada del otro como acostumbran los auditivos. Entonces un auditivo siempre sentirá que un visual no lo escucha con suficiente atención o dedicación y eso afectará la relación. A su vez el visual sentirá que el auditivo jamás le “muestra” su mundo de experiencias ni valora su constante preocupación estática y que se toma mucho tiempo en palabras y no registra o concreta sus iniciativas. Como resultado de las diferencias en los canales de percepción predominantes surgirán muchas expectativas sobre cómo debería el otro actuar que el uno no concibe en su manera de experimentar el mundo. Esto se resuelve aclarando y dialogando con el otro lo que cada uno espera y lo que es importante para él o ella en la relación.
En este sentido es muy importante comunicarle al otro lo que se esperaba y no se cumplió y lo que le gustaría que sucediera.
La vida de pareja involucra también la necesidad de espacios personales para cada uno de sus miembros. Esto significa que cada uno tenga espacios de tiempo para desarrollarse como persona y aportar elementos nuevos para enriquecer la relación.
Esto genera muchas veces temor de perder al otro cada vez que éste intenta buscar tiempos para sí mismo, pero el miedo inicial desaparece en la medida que la pareja es capaz de establecer relaciones más profundas y significativas. Es fundamental que esto pueda darse en ambos integrantes de la pareja para que no surjan sentimientos de desigualdad e injusticia y abandono ante la posibilidad de contar con estos espacios personales.
Existen algunas parejas que establecen relaciones simbióticas (en las que ambos son como uno solo) que generalmente determinan un estilo de vida solitario, con pocas amistades, y en las que cada uno depende del otro. El riesgo de estas relaciones es la soledad de la pareja frente al mundo externo.
Es importante que la pareja entienda que cada uno va poder aportar a la pareja, en la medida que cada uno pueda tener espacios y tiempos para realizar sus proyectos personales y desarrollarse como persona. Así la pareja podrá complementarse, aportando cada uno sus talentos y virtudes. En la medida que cada uno se sienta contento con su propio proceso de desarrollo podrá colaborar con su mirada optimista de la vida y aportarla a la relación .Esto es de ayuda en el clima afectivo al interior de la pareja. Si esto se suma a una buena comunicación afectiva y a la posibilidad de tener espacios para compartir, los sentimientos de abandono no estarán presentes. En cambio si la comunicación afectiva está poco fluida y existe distancia y poca disponibilidad de ambos para comunicarse, los espacios de cada uno, serán vividos como una deslealtad y como un abandono por parte del otro.
Invito a las parejas a indagar en esa sensación de por qué él o ella, es nuestro elegido para compartir nuestro sentir y encontrar el sentido de nuestra opción. Este es un aspecto muy importante que determina una proyección en el tiempo y define el camino a seguir, no es conveniente dejar pasar los años sin acercarse a la pareja de manera profunda y honesta. Y sobre todo es una forma de autodescubrimiento a través de nuestra pareja.
GELY PANTIGA
Terapeuta emocional transpersonal
Especialista en terapia existencial
Especialista en remedios florales
http://www.institutoiris.com/
Curso de Terapia Transpersonal
A veces el curso de la convivencia nos hace perder el norte de porqué decidimos compartir una vida con el otro, y nos perdemos en un universo de compromisos y en la carrera por mejorar la capacidad de adquirir bienes y nos olvidamos de lo que soñamos con construir y para qué decidimos estar juntos.
Más allá de las dificultades y dolores que surgen en la convivencia y la interacción con el medio externo, el construir pareja implica el conectarse con otro ser en lo más profundo de cada uno. Es aprender a mirarse a los ojos y perderse en el otro, es sentirse unidos en la forma de mirar los procesos de cada uno y acompañarse, entenderse y aceptarse con lo distinto y lo parecido, con las virtudes y los defectos.A veces el sólo hecho de abrirse a sentir al otro y dejarse llevar por su ritmo cardiaco, su manera de respirar, es en este espacio de sabiduría interior donde está la respuesta, por que la relación surgió desde una emoción y sentimientos internos. Lo demás se fue construyendo con el compartir y la convivencia.
Cuando la relación comienza a ser rutina y las actividades propias de la convivencia y vida en común hacen difíciles los tiempos para conversar, se pierde esa sensación de conexión mutua y se viven los espacios del otro como un abandono y negación que crece con el tiempo. Eso más la rabia sin expresar o el resentimiento resultante de toda esta conjunción es precisamente lo que comienza a trizar una vida satisfactoria en pareja. Para evitar que esto suceda es fundamental comunicar las emociones, necesidades y vivencias aunque sea por teléfono.
La comunicación de lo que le pasa a cada uno en cuanto a sentimientos y sucesos de la vida es lo que permite la conexión ente ambos en sus espacios personales. En la medida en que existan espacios para compartirse vivencias y emociones no se sentirán amenazantes los espacios individuales de cada uno.
El comunicar las emociones haciéndose responsables de cada una de ellas es importante ya que así el otro entiende que se trata de expresar lo que siente y no de culparlo a él o ella de lo que le pasa. Por ejemplo: “a mí no me gusta que dejes tus cosas ahí” es distinto que decirle “Eres un(a) desordenado(a) siempre dejas tus cosas tiradas” con tono de enojo y molestia. En el segundo caso se está descalificando a la pareja y el o la que habla no se hace parte en su opción de haberse enojado, este es un tema muy relevante que abordaremos con detalle en otra edición de la revista y que vale la pena explorar con detención.
Otro de los aspectos a considerar en el tema de la comunicación en la pareja es la relación con la manera en que la pareja conoce el mundo. Todo ser humano tenemos un canal predominante de ver o captar el mundo que nos rodea y es importante saber los canales predominantes que tiene cada uno de los integrantes de la pareja, para poder entenderla.
Los seres humanos podemos ser clasificados en tres tipos de sujetos:
Auditivos: que aprenden el mundo a través de lo que oyen.
Visual: que aprenden el mundo a través de la visión y
Cinestésicos: que aprehenden el mundo a través de las experiencias sensoperceptivas y táctiles.
Esto nos permite entender que muchas veces los integrantes de la pareja no tienen una misma manera de ver inmediatamente el mundo que les rodea y ello afecta enormemente la comunicación. Cuando uno de los dos es auditivo y registra cada palabra y expresión verbal que recibe y el interlocutor es por ejemplo visual pueden generarse grandes sensaciones de vacío e incomunicación por que los visuales hablan muy fuerte para un auditivo y no fijan la vista en la mirada del otro como acostumbran los auditivos. Entonces un auditivo siempre sentirá que un visual no lo escucha con suficiente atención o dedicación y eso afectará la relación. A su vez el visual sentirá que el auditivo jamás le “muestra” su mundo de experiencias ni valora su constante preocupación estática y que se toma mucho tiempo en palabras y no registra o concreta sus iniciativas. Como resultado de las diferencias en los canales de percepción predominantes surgirán muchas expectativas sobre cómo debería el otro actuar que el uno no concibe en su manera de experimentar el mundo. Esto se resuelve aclarando y dialogando con el otro lo que cada uno espera y lo que es importante para él o ella en la relación.
En este sentido es muy importante comunicarle al otro lo que se esperaba y no se cumplió y lo que le gustaría que sucediera.
La vida de pareja involucra también la necesidad de espacios personales para cada uno de sus miembros. Esto significa que cada uno tenga espacios de tiempo para desarrollarse como persona y aportar elementos nuevos para enriquecer la relación.
Esto genera muchas veces temor de perder al otro cada vez que éste intenta buscar tiempos para sí mismo, pero el miedo inicial desaparece en la medida que la pareja es capaz de establecer relaciones más profundas y significativas. Es fundamental que esto pueda darse en ambos integrantes de la pareja para que no surjan sentimientos de desigualdad e injusticia y abandono ante la posibilidad de contar con estos espacios personales.
Existen algunas parejas que establecen relaciones simbióticas (en las que ambos son como uno solo) que generalmente determinan un estilo de vida solitario, con pocas amistades, y en las que cada uno depende del otro. El riesgo de estas relaciones es la soledad de la pareja frente al mundo externo.
Es importante que la pareja entienda que cada uno va poder aportar a la pareja, en la medida que cada uno pueda tener espacios y tiempos para realizar sus proyectos personales y desarrollarse como persona. Así la pareja podrá complementarse, aportando cada uno sus talentos y virtudes. En la medida que cada uno se sienta contento con su propio proceso de desarrollo podrá colaborar con su mirada optimista de la vida y aportarla a la relación .Esto es de ayuda en el clima afectivo al interior de la pareja. Si esto se suma a una buena comunicación afectiva y a la posibilidad de tener espacios para compartir, los sentimientos de abandono no estarán presentes. En cambio si la comunicación afectiva está poco fluida y existe distancia y poca disponibilidad de ambos para comunicarse, los espacios de cada uno, serán vividos como una deslealtad y como un abandono por parte del otro.
Invito a las parejas a indagar en esa sensación de por qué él o ella, es nuestro elegido para compartir nuestro sentir y encontrar el sentido de nuestra opción. Este es un aspecto muy importante que determina una proyección en el tiempo y define el camino a seguir, no es conveniente dejar pasar los años sin acercarse a la pareja de manera profunda y honesta. Y sobre todo es una forma de autodescubrimiento a través de nuestra pareja.
GELY PANTIGA
Terapeuta emocional transpersonal
Especialista en terapia existencial
Especialista en remedios florales
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lunes, 8 de febrero de 2010
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