Para su conservación hay que evitar almacenar lechugas junto con manzanas, peras o plátanos (estas frutas sacan gas etileno natural para la maduración, que hará que se pudra más rápidamente).


La lechuga debe preparase momentos antes de servir y empezar a lavarla muy bien con agua fría. Las hojas un poco marchitas se recobrarán sumergiéndolas en agua fría con hielo por algunos minutos. No corte ni aderece la lechuga mucho antes de servirla, aparte de deteriorar la vitamina C pierde sus aspecto y sabor crujiente rápidamente.

Debido al alto contenido de agua, 94.9%, no hay un método exitoso para preservar lechuga por un periodo largo. La lechuga no es apta para preservación en congelador, envasada o seca. Para su óptimo valor nutritivo, la lechuga se debe comer cuando esté fresca y con su sabor crujiente.

Truco: si seca las hojas el aliño o aderezo de aceite no caerá al fondo.

MARTA BARGIELA

Especialista en dietetica y nutricion
http://www.institutoiris.com/

Publicado por Instituto de medicinas alternativas Iris on lunes, 22 de febrero de 2010

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