El amor sano existe, amar sin perderse en el otro, sin perder el respeto hacia uno mismo y de la pareja, amar sin temer, amar sin sufrir, todo ello es posible.


La dependencia afectiva es la incapacidad de vivir la propia vida, es un acto de anulación psicológica en la medida que el amor propio, el autorrespeto y la propia esencia son regalados a otra persona con la creencia de que ésta es más importante y valiosa que una misma. Hay una rendición ante el otro orientada por el miedo a la pérdida, a la soledad y al abandono.

La dependencia al afecto tiene las características de cualquier otra dependencia, igual que la adicción a una sustancia, solo que en este caso la dependencia es “únicamente” psicológica, y es igual a la necesidad de “tener a alguien” para siempre.

En una relación dependiente el malestar es una de las señales importantes, sea cual sea la razón para no sentirse bien es una condición que no solo se va aceptando sino que poco a poco se va tolerando más, sin darse cuenta las personas llegan incluso a rebasar sus propios limites en relación a la intranquilidad emocional.

Se hace sumamente necesario tener la seguridad que la pareja nunca se ira de nuestro lado, por lo que se esta dispuesto a hacer cualquier cosa para evitarlo, las ausencias de la pareja se viven como “abandono” y se entra en un circulo de sufrimiento, cuando la pareja no esta es como si faltara la droga.

El sufrimiento constante por la sensación de perdida de la pareja, con razón o no, hacen que en algún momento se tenga el deseo de terminar de una vez por todas con esa relación con la fantasía de que así cesara el sufrimiento.

La falta de la pareja provoca que la persona contacte con su sensación de abandono, sensación que no puede tolerar por lo que se recurre nuevamente sin darse cuenta a la misma situación , con la misma persona o con otra pareja distinta.

Casi imperceptiblemente van alterándose otras áreas de la vida, el desequilibrio emocional en el que se cae en una dependencia afectiva, llega a desajustar el desarrollo social, laboral, familiar, etc.

A pesar de estar conciente de las consecuencias que se viven por la dependencia no se puede dar fin a la relación.

La persona dependiente no se siente preparada para admitir la perdida puesto que vive la relación como su fuente de seguridad, lo que fortalece la incapacidad de renunciar a ella.

El esquema principal es el sentirse incapaz de hacerse cargo de sí mismo, se busca entonces alguien que se haga responsable de la persona, la motivación es obtener seguridad y protección para enfrentar una realidad que se percibe amenazante, la experiencia y el sufrimiento enseñaran que esto es una fantasía, pues nadie puede hacerse cargo de nuestras necesidades, excepto nosotros mismos.

Darse cuenta de que se es dependiente emocional es el primer paso para la sanar emocionalmente, asumir que se tiene un problema y que no es la pareja la responsable de el malestar interno, es ya un avance considerable, es decir:

• Tomar conciencia.

• Hacerse cargo de sí misma. el desapego emocional, el reconocimiento de la propia valía, de lo que se es, de lo que se tiene y también de las carencias ayudara al disfrute de la propia soledad.

• Estar sola contigo. Tener la voluntad de soltar la dependencia es una de las más fuertes dificultades, esto se ira haciendo posible en la medida que el “yo” se fortalece, el temor al abandono va desvaneciéndose, poco a poco deja de ser un temor irracional y se empieza a ver con objetividad que la independencia es posible,

• Perder el miedo. Poner la energía vital en la propia persona ayuda al desarrollo de la autonomía, cuando se deja de mirar hacia fuera y se pone toda la atención en sí mismo, el resultado invariablemente será adueñarse de la propia vida,

• Autonomía y Autorrealización. Finalmente se habrá logrado tener un sentido de vida propio, lo cual permitirá eliminar la necesidad de protección y disminuir la vulnerabilidad al daño, al sufrimiento o a la perdida,

El amor esta hecho a la medida del que ama, amamos a partir de lo que somos, una vez que logramos tener un propio sentido de vida, no será necesario recurrir a nadie más, cuando eres “tu”, la pareja podrá convertirse en un bello acompañamiento.

GELY PANTIGA
TERAPEUTA TRANSPERSONAL
ESPECIALISTA EN REMEDIOS FLORALES

CURSO DE PSICOLOGIA TRANSPERSONAL
http://www.institutoiris.com/

Publicado por Instituto de medicinas alternativas Iris on lunes, 22 de febrero de 2010

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