El masaje tibetano mejora la circulación, tonifica los músculos y nutre tu piel. Elimina tensión y estrés, además de dolores musculares.


Es un gran y eficaz rejuvenecedor.

Salud física, mental y belleza…que más se puede pedir.

Los médicos tibetanos son probablemente los primeros en hablar de Medicina Integral: cuerpo, mente, alma.

El masaje tibetano es para ellos, una de las terapias de apoyo al tratamiento de enfermedades. Sostienen que para combatir la enfermedad, se debe atacar en todos los frentes posibles.

En el masaje tibetano la mayoría de los males se deben a causas externas como:

- demasiado frío o demasiado calor

- ingesta de tóxicos, o alimentación inadecuada

- estrés físico o mental

- emociones descontroladas

- mala regulación de las actividades diarias

- ausencia o exceso de las relaciones sexuales

El masaje tibetano hace gran hincapié en la importancia del control de las emociones, adelantándose cientos de años a la psicología y psiquiatría actuales, considerando que la mayoría de enfermedades se originan por causas emocionales.

El masaje tibetano parte de un sistema de referencia conocido como el de los 3 humores. Cada enfermedad es causada por un desequilibrio en alguno o varios de ellos.

El masaje tibetano parte de tres vías vitales de energía en el cuerpo o canales.

Estos tres canales principales, según la medicina tibetana, se ramifican en otros 72.000 (que se ampliarán en 12.000 más si se practica el yoga o la meditación), y que confluyen en núcleos centrales de comunicación, llamados chakras o ruedas de energía.

Así, todo nuestro cuerpo está conectado.

Entre las técnicas del masaje tibetano encontramos, pequeños golpes, frotamientos, amasamientos, presión o limpieza, según el desorden.

Este masaje tibetano se sirve de la ayuda además, de determinados aceites: aceite de sésamo, de albaricoque, de almendras dulces o aceite de coco.

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CURSO DE MASAJE TIBETANO (Online o presencial)

Fuente: revistairisnatura

Publicado por Instituto de medicinas alternativas Iris on lunes, 22 de febrero de 2010

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