Vino. Posee un antioxidante llamado resveratrol, el cual aparece durante el proceso de fermentación. Se encuentra en mayor cantidad en el vino tinto. La rejuvenecedora bebida además es relajante, otra acción antiedad.


Manzanas. Llenas de vitaminas y minerales que combaten los indeseados radicales libres.

Té verde. La milenaria infusión posee buenas cantidades de un antioxidante llamado EGCG, que previene el desarrollo de células dañinas y ayuda a mantener la integridad estructural de las membranas y protege las células. El EGCG es al menos 25 a 50 veces más potente que otros antioxidantes populares como la vitamina C y E. Una taza de té verde es tan efectiva como una porción de frutas y vegetales.

Salmón. Rico en proteínas saludables y en ácidos grasos omega-3, los cuales reducen la inflamación del cuerpo y mejoran la función del sistema inmunológico y cardiovascular.

Espinaca. Los vegetales de hoja verde, sobre todo la espinaca, protegen de la pérdida de la visión asociada con la edad.

Aguacate. Son una buena fuente de grasas monosaturadas que reducen el colesterol malo, con lo que se disminuye el riesgo de complicaciones asociadas con el corazón. Tiene vitamina E, un antioxidante que ayuda a que la piel esté sana joven.

Brócoli. Fuente de vitamina A, lo cual ayuda a fortalecer el sistema inmunológico y de vitamina C, un poderoso antioxidante que ayuda a proteger las moléculas vitales, como las proteínas, carbohidratos y lípidos, de los radicales libres.

Ajo. Protege contra el cáncer y la hipertensión.

Agua. Ingerir en promedio dos litros diarios ayuda a la eliminación adecuada de toxinas.

Tomates. Altos en flavonoides , unos químicos anti-inflamatorios del cuerpo, y el licopeno, el caroteno que le da ese color rojo brillante.

Chocolate. Mientras más alto sea el nivel de cacao, mejor, pues dilata mejor las arterias, conservando su flexibilidad y elasticidad para disminuir la presión arterial, lo que ayuda a retrasar el envejecimiento.

Yogurt. Contiene bacterias vivas que fortifican el sistema inmunológico y mejoran la función metabólica.

Leche. Está cargada de fitoquímicos que trabajan para mejorar la función corporal y la salud en general. Contiene vitaminas D, K y calcio que previenen la degradación de los huesos, vitamina A que es crítica para la función inmune y Iodo, importantísimo para la función tiroidea. También posee nutrientes como potasio, magnesio, riboflavina y vitaminas B12, necesarias para la buena salud cardiaca.

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Publicado por Instituto de medicinas alternativas Iris on martes, 25 de mayo de 2010

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