La década de los treinta es frenética en cuanto a lo económico, para ello se invierten muchas horas de trabajo, cargadas de estrés. Es la etapa de la maternidad hoy en día, así que al trabajo se le suman los desvelos de madre-padre y los miedos naturales por proteger a la prole.


Hay una menor tendencia a enfermarse, pero es cuando se notan los cambios en la silueta y la piel si no se ha ejercitado con regularidad y se ha llevado una dieta lo más natural posible. En estos momentos las frutas, vegetales y aguas son necesarios. Los complementos vitamínicos, indicados por el nutricionista y las visitas médicas preventivas, mejorarán las probabilidades de envejecer lentamente.
En esta fase la mujer experimenta cambios en los niveles hormonales que pueden afectar a su silueta y dejar huella en el aspecto de la piel. El cutis pierde elasticidad e hidratación debido a que, junto a la reducción de los estrógenos propia de la menopausia, la mujer pierde también parte del colágeno que regula los niveles del espesor de la piel. Para atenuar estos efectos es importante llevar una dieta sana que sea baja en grasa y rica en calcio y vitamina D.
Las mujeres de esta edad están más concienciadas sobre los riesgos que comporta el no cuidarse en este periodo de su vida: hacen más ejercicio físico, consultan a los profesionales de la salud para controlar su peso o chequear su estado de salud y comen, en general, de forma bastante equilibrada.

Aunque requiere de cuidados específicos, para muchas mujeres la menopausia representa una etapa de gran esplendor. Una vez alcanzada la madurez las mujeres saben mejor cómo cuidarse y sacarse el máximo partido.

Recomendaciones:
Alimentación. 40% carbohidratos, 30% de grasa, 30% de proteínas. Vitaminas: B, F. Minerales Zn, Mg, Se.

Actividad. Aeróbico moderado. Isotónico moderado. Psicofísico moderado-bajo.

Reposo. 6-8 horas de sueño y recreación periódica.

Actitud. Proactiva.

Ambiente. Estimulante.

Hábitos importantes a cualquier edad:


Hay una serie de hábitos y recomendaciones básicas que hay que adoptar en nuestro estilo de vida de forma constante y que son comunes a todas las edades. Por ejemplo:

No saltarse ninguna comida

Reducir el consumo de sal

Elegir alimentos que sean fuente de fibra vegetal y ricos en hidratos de carbono (como pan integral, verduras, ensaladas, cereales, frutas o legumbres)

Un consumo de proteínas entre un 11% y un 15% del aporte calórico total diario

Aporte de vitaminas y minerales en función de las necesidades físicas de cada persona

También es recomendable evitar malos hábitos como el tabaco, el alcohol y la ingesta de cafeína.


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Publicado por Instituto de medicinas alternativas Iris on martes, 25 de mayo de 2010

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